Bidet y salud: lo que dice la evidencia científica

El bidet suele asociarse a comodidad, pero la conversación médica sobre su uso ha crecido. Revisamos lo que dicen publicaciones científicas recientes, con cuidado de no prometer más de lo que la evidencia muestra.
La mirada dermatológica
En 2023, un editorial del International Journal of Women's Dermatology planteó el argumento de los dermatólogos a favor del bidet: la limpieza con agua podría ayudar en condiciones como el eczema perianal, la psoriasis y la dermatitis de contacto, que empeoran con la fricción del papel. También destaca su valor para la autonomía de personas con discapacidad.
Agua tibia y presión baja
Un estudio publicado en PubMed midió la presión del canal anal al usar bidet: con chorro bajo o medio y agua tibia (38 °C), la presión disminuyó de forma similar a un baño de asiento, una práctica habitual para aliviar molestias. Es la razón por la que el Smart Bidet Pro permite regular temperatura y presión.
Después de una cirugía
El ensayo clínico aleatorizado BIDLOW, publicado en BMC Surgery en 2024, comparó el uso de un bidet electrónico con el tradicional baño de asiento tibio en pacientes operados de hemorroides. El bidet resultó igual de eficaz para el manejo del dolor, con la ventaja de ser más práctico.
Uso responsable
La evidencia también sugiere prudencia: chorros demasiado fuertes pueden irritar la piel, y algunos estudios han observado cambios en la flora vaginal con el uso habitual a alta presión. Lo recomendable es usar presión baja o media, agua tibia, y preferir la boquilla femenina para la higiene íntima.
Este artículo es informativo y no reemplaza la indicación de un profesional de la salud.
Fuentes
- International Journal of Women's Dermatology — The dermatologists' case for the bidet (2023)
- PubMed — Efecto del bidet sobre la presión anal (21218033)
- BMC Surgery — BIDLOW: bidet electrónico vs. baño de asiento tras hemorroidectomía (2024)
- European Journal of Public Health — Uso habitual de bidet y flora vaginal


