Japón tiene bidet inteligente en 8 de cada 10 hogares. ¿Va Chile por el mismo camino?

Pocas categorías de producto muestran una adopción tan clara como el asiento con lavado de agua tibia en Japón. Según la encuesta de confianza del consumidor de la Oficina del Gabinete japonés citada por Nippon.com, en marzo de 2018 el 80,2% de los hogares de dos o más personas tenía uno instalado. En 1992 esa cifra era apenas 14,2%.
De lujo a equipamiento estándar
El mismo reporte indica que en Japón hay en promedio 113 de estos asientos por cada 100 hogares: muchas casas tienen más de uno. Lo que partió como un accesorio premium terminó siendo parte del estándar de cualquier baño, igual que el calefón o la ducha.
El momento en que Occidente se dio cuenta
En marzo de 2020, cuando el papel higiénico desapareció de los supermercados de Estados Unidos, los bidets vivieron un auge inesperado. TechCrunch reportó que la marca Tushy vendía cerca de diez veces su volumen normal, con días de hasta un millón de dólares en ventas. Brondell, otro fabricante, reportó pedidos que superaban a los de un Black Friday.
¿Y Chile?
En Latinoamérica el bidet tradicional tiene una larga historia, especialmente en Argentina. El salto que viene es otro: no el bidet como artefacto aparte, sino el asiento inteligente que se instala en el inodoro que ya existe, sin obras. Es exactamente la categoría en la que trabaja Kleenz, con el Smart Bidet Pro y el Eco-Bidet Simple.


